- Oye Pepe, ¿qué tu abuelita estuvo en el hospital? ¿Cómo está?
- Chido. Yo creí que iba a valer madres, pero agarro el pedo.
sábado, marzo 03, 2007
lunes, febrero 19, 2007
En otras noticias
Hoy querida, me volví a encontrar con tu figurita
ausente. Otra vez, clara y fulgurante. Espero
que no pienses en mí, que no me sueñes como yo te sueño.
Por que eres mi ..... puta madre que pinche hueva me doy!!
Abril 14, 2003.
ausente. Otra vez, clara y fulgurante. Espero
que no pienses en mí, que no me sueñes como yo te sueño.
Por que eres mi ..... puta madre que pinche hueva me doy!!
Abril 14, 2003.
Relativism
Puzzles me that, in the most rushed of hours,
there is always time for seemingly pointless things.
there is always time for seemingly pointless things.
domingo, febrero 18, 2007
Híjoles!
Por ahí de principios de Junio decidí ya no darle más largas a una relación que, según el yo de aquel entonces, no me estaba dejando nada bueno. Como buena relación a distancia, el agarrón ocurrió por teléfono. A las dos horas de haber colgado ya tenía 38 y medio de fiebre.
Después de cuatro días con fiebre, el doctor me recetó antibióticos y me mandó hacerme análisis general de sangre, orina, etc. Volví dos semanas más tarde. Con los resultados de los análisis en la mano el doc dijo, it might be a good idea to make an appointment with the urologist, because you had cystitis. ¡¿Cistitis?! ¡no me chinge! ¡Pues que eso no le pasa sólo a las mujeres?!, pensé.
Cinco semanas más tarde entré puntal, a las dos y veinte, al consultorio del urólogo. No podría decir cual era el promedio de edad de los pacientes en la sala de espera, por que en el momento no contaba con datación de carbono 14. Me pareció, sin embargo, que como yo, los viejitos ingleses llevaban un frasquito de orina fresca (tibia en su caso).
Estaba ojeando el último número de Cambridgeshire cuando una enfermera de muy buen ver, en un entallado vestido-típico-de-enfermera color azul cielo, me llamó. Have I pronounced well your name? Estupéndamente bombón.
Enter the medic. El Dr. Ahmud me saludó sin tenderme la mano, lo que en retrospectiva la agradezco infinitamente. Llevaba mi expediente médico y charlamos agradablemente por cinco minutos. You know is not common in guys to have cistitis? Intenté convencerlo de que mi estado anímico me había jugado un mala pasada, pero no he me hizo mucho caso. Ya iba yo preparado, así que no me agarro en curva cuando me pidió, tan profesional como una puta, que me bajara los pantalones.
El Dr. Ahmud se puso unos guantecitos de latex y procedió mientras yo me esforzaba en no imaginarme a la enfermera diciendo, Oh! I have mispronounced your name, shouldn´t I be spanked? A este punto de la consulta el doctor ya me estaba, literalmente y no, tocado los huevos. Después de lo que pareció una eternidad, y mientras se embadurnaba la mano derecha con jalea, el Dr. Ahmud dijo sin perturbarse, Now, I am going the check your prostate....
!Híjoles, no debería de andarles platicando estas cosas!
Epilogo. El resto de los análisis salieron completamente normales. Mes y medio más tarde estaba de vuelta enamoradísimo y de viaje con la mujer que causó tanta desdicha. ¡Ah! por cierto, Mark my words, prostate checkups are overrated.
Después de cuatro días con fiebre, el doctor me recetó antibióticos y me mandó hacerme análisis general de sangre, orina, etc. Volví dos semanas más tarde. Con los resultados de los análisis en la mano el doc dijo, it might be a good idea to make an appointment with the urologist, because you had cystitis. ¡¿Cistitis?! ¡no me chinge! ¡Pues que eso no le pasa sólo a las mujeres?!, pensé.
Cinco semanas más tarde entré puntal, a las dos y veinte, al consultorio del urólogo. No podría decir cual era el promedio de edad de los pacientes en la sala de espera, por que en el momento no contaba con datación de carbono 14. Me pareció, sin embargo, que como yo, los viejitos ingleses llevaban un frasquito de orina fresca (tibia en su caso).
Estaba ojeando el último número de Cambridgeshire cuando una enfermera de muy buen ver, en un entallado vestido-típico-de-enfermera color azul cielo, me llamó. Have I pronounced well your name? Estupéndamente bombón.
Enter the medic. El Dr. Ahmud me saludó sin tenderme la mano, lo que en retrospectiva la agradezco infinitamente. Llevaba mi expediente médico y charlamos agradablemente por cinco minutos. You know is not common in guys to have cistitis? Intenté convencerlo de que mi estado anímico me había jugado un mala pasada, pero no he me hizo mucho caso. Ya iba yo preparado, así que no me agarro en curva cuando me pidió, tan profesional como una puta, que me bajara los pantalones.
El Dr. Ahmud se puso unos guantecitos de latex y procedió mientras yo me esforzaba en no imaginarme a la enfermera diciendo, Oh! I have mispronounced your name, shouldn´t I be spanked? A este punto de la consulta el doctor ya me estaba, literalmente y no, tocado los huevos. Después de lo que pareció una eternidad, y mientras se embadurnaba la mano derecha con jalea, el Dr. Ahmud dijo sin perturbarse, Now, I am going the check your prostate....
!Híjoles, no debería de andarles platicando estas cosas!
Epilogo. El resto de los análisis salieron completamente normales. Mes y medio más tarde estaba de vuelta enamoradísimo y de viaje con la mujer que causó tanta desdicha. ¡Ah! por cierto, Mark my words, prostate checkups are overrated.
martes, agosto 15, 2006
lunes, agosto 14, 2006
Los Entomólogos
Sólo tú, yo y las mosquitas de la cocina. La cocina a la que le lustramos tantas veces el suelo con amoroso afán.
La Rastrera
Puta soledad mierdera del carajo,
Soledad ingrata, devoradora del sentido común. Soledad fisiológica, evolutiva. Soledad de pecho, de entre los huesos. Una soledad que no escucha razones, necia y censurada. Soledad cansada, de antaño. Soledad sin novedad al frente.
Vete al carajo pinche soledad rastrera.
Soledad ingrata, devoradora del sentido común. Soledad fisiológica, evolutiva. Soledad de pecho, de entre los huesos. Una soledad que no escucha razones, necia y censurada. Soledad cansada, de antaño. Soledad sin novedad al frente.
Vete al carajo pinche soledad rastrera.
domingo, agosto 13, 2006
La Fábula de la Perra y la Zorra
Hace un par de días, la perra me despertó a las dos de la mañana. La causa del alboroto, como descubriría poco después, era la zorra.
Txaki, una perra pastor inglésa, medio vasca, ucraniana y mexicana, estaba como loca ladrando dentro de la cocina. Con mi acostumbrado carácter de dos de la mañana, bajé como pude las escaleras y le menté la madre. Txaki se calló, me miro con cara de "¿y tú qué haces despierto a estas horas?" y se siguió ladrando.
Como mis compañeros de casa no estaban, pensé, "si quiere ladrar, pues muy su bronca" y me regresé a dormir. Después de intentar infructuosamente re-encacharme en el sueño donde la Selección (de fútbol) jugaba la final de la Copa del Mundo (de fútbol), bajé a la cocina y maldije nuevamente a la perra. Dado que a mi edad uno ya entiende sutilezas, pensé, "igual y algo pasa en el jardín".
Nomás abrí a puerta de la cocina que da al jardín, Txaki salió volada hacia el gallinero. Con lámpara de mano en la mano, salí detrás de Txaki. Por primera vez en años, el cambio de horario obró a mi favor: le hablé a mi madre para que me hiciera compañía por si me salía el chamuco. Mi madre, que también entiende de sutilezas, se rió de mí.
Cuando llegué al gallinero, la escena onda Blair Witch Project meets Chicken Run. Había plumas y sangre por montones, como si a alguien le hubieran roto la nariz de un almohadazo. Sobre el piso yacía el cuerpo de una gallina sin cabeza y dos de los pollos recién nacidos estaban muertos, ensartados entre la malla ciclónica que rodea el gallinero. Conté las gallinas que quedaban, faltaba una. Clotilde, la gallina que recibí de regalo cuando me mudé a la casa, estaba visiblemente perturbada pero de una sola pieza. Le describí la escena a mi madre que estaba del otro lado del mundo, puse los cuerpos de las gallinas caídas en un par de bolsas del super y las eché al congelador. Me despedí de mi madre y me regresé a la dormir, "con un poco de suerte..", pensé, "...llego al segundo tiempo".
Desde aquella noche Txaki duerme en el jardín: las gallinas están a salvo y yo duermo tranquilo con la barriga llena de consomé de pollo. La moraleja, creo, queda bien clara.
Cambridge, Inglaterra. Julio, 2006.
Txaki, una perra pastor inglésa, medio vasca, ucraniana y mexicana, estaba como loca ladrando dentro de la cocina. Con mi acostumbrado carácter de dos de la mañana, bajé como pude las escaleras y le menté la madre. Txaki se calló, me miro con cara de "¿y tú qué haces despierto a estas horas?" y se siguió ladrando.
Como mis compañeros de casa no estaban, pensé, "si quiere ladrar, pues muy su bronca" y me regresé a dormir. Después de intentar infructuosamente re-encacharme en el sueño donde la Selección (de fútbol) jugaba la final de la Copa del Mundo (de fútbol), bajé a la cocina y maldije nuevamente a la perra. Dado que a mi edad uno ya entiende sutilezas, pensé, "igual y algo pasa en el jardín".
Nomás abrí a puerta de la cocina que da al jardín, Txaki salió volada hacia el gallinero. Con lámpara de mano en la mano, salí detrás de Txaki. Por primera vez en años, el cambio de horario obró a mi favor: le hablé a mi madre para que me hiciera compañía por si me salía el chamuco. Mi madre, que también entiende de sutilezas, se rió de mí.
Cuando llegué al gallinero, la escena onda Blair Witch Project meets Chicken Run. Había plumas y sangre por montones, como si a alguien le hubieran roto la nariz de un almohadazo. Sobre el piso yacía el cuerpo de una gallina sin cabeza y dos de los pollos recién nacidos estaban muertos, ensartados entre la malla ciclónica que rodea el gallinero. Conté las gallinas que quedaban, faltaba una. Clotilde, la gallina que recibí de regalo cuando me mudé a la casa, estaba visiblemente perturbada pero de una sola pieza. Le describí la escena a mi madre que estaba del otro lado del mundo, puse los cuerpos de las gallinas caídas en un par de bolsas del super y las eché al congelador. Me despedí de mi madre y me regresé a la dormir, "con un poco de suerte..", pensé, "...llego al segundo tiempo".
Desde aquella noche Txaki duerme en el jardín: las gallinas están a salvo y yo duermo tranquilo con la barriga llena de consomé de pollo. La moraleja, creo, queda bien clara.
Cambridge, Inglaterra. Julio, 2006.
Informational Stress
Tengo este motor que no me deja equilibrarme, esta ceguera de ver demasiado, este informational stress.
Inicio
Hoy me desperté hambriento, con la certeza clara de que Dios no exite. Al menos no por si solo.
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